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20 lugares que debes visitar al menos una vez en la vida

Por | 30 June, 2017 | 0 comentarios

Son joyas del planeta repartidas por los cinco continentes. Del Coliseo y la Roma clásica a la ciudad de Petra, en Jordania. Del Serengeti a las cataratas de Iguazú. De la Gran Barrera de Coral de Australia a nuestra Alhambra granaína. En todos los rincones de la Tierra hay cosas maravillosas por descubrir, algo extraordinario con lo que deleitarnos y sorprendernos. El mundo está lleno de maravillas, de tesoros naturales y grandiosas creaciones del hombre, muchas de las cuales tienen millones de años. Entre las más espectaculares del mundo hemos escogido la veintena de imágenes que ilustra esta fotogalería, todas ellas Patrimonio Mundial de la Unesco, y con la que nos sumamos a la celebración del Día Internacional del Turismo.

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EL LEGADO FARAÓNICO
Excavados en la roca en honor a Ramsés II y su esposa favorita, Nefertari, los templos de Abu Simbel, en pleno desierto nubio, son la guinda de todo recorrido por el país de los faraones. Ramsés II, el más prolífico y uno de los más poderosos faraones de todos los tiempos, es el protagonista absoluto del templo principal, precedido por una terraza donde se alzan los cuatro colosos guardianes de más de 20 metros que le representan en posición sedente portando la doble corona del Alto y el Bajo Egipto y con –¡cosas de las jerarquías!– muchas esculturas menores de familiares suyos representados a sus pies.
CATARATAS DE IGUAZÚ
Entre la frontera de Argentina y Brasil, el río Iguazú se desgaja en un descomunal sistema de cataratas con hasta 300 saltos que, entre islas y estruendas cortinas de agua, se desbordan estrepitosamente en esta porción de selva que divide o, según se mire, une ambos países.
PETRA
Abandonada por los nabatos, tan crecidos por su riqueza y su habilidad comercial que osaron desafiar al poder de Roma, Petra –Patrimonio de la Humanidad por la Unesco- aparece como una visión onírica tras cruzar a pie, en burro o a caballo, el desfiladero del Siq que protege su entrada. Sus fachadas de aires grecorromanos labradas en las rocas del desierto hacen de ella una de las ruinas más románticas.
GRAN BARRERA DE CORAL
Frente a las costas del Estado de Queensland, el Noreste australiano se orla con la mayor barrera de coral del planeta, un fabuloso ecosistema marino que van dibujando descomunales círculos de arrecifes a lo largo de 2.300 kilómetros.
ACRÓPOLIS
Durante el llamado Siglo de Oro de Pericles, el V a.C., Atenas se convirtió en la cuna de la civilización occidental. El teatro, la filosofía o la democracia dieron sus primeros pasos junto a la roca sagrada de la Acrópolis, el símbolo de Atenas y de toda una cultura que, desde la alturas de sus templos, observa la ciudad entera vibrar a sus pies.
ROMA
El Coliseo, el Foro, los Museos Capitolinos, San Pedro, Santa Maria la Maggiore, los Museos Vaticanos, el Panteón, el castillo de Sant’ Angelo, el circo Massimo… Roma es un enorme museo de historia al aire libre. Eterna, monumental, filmada, fotografiada, la capital de un imperio de hace más de dos mil años es uno de esos destinos imprescindibles para ver antes de morir.
LA ALHAMBRA
Ciudadela, fortaleza y residencia de los sultanes nazaríes, la Alhambra de Granada y el Generalife luce como el legado más sublime de la cultura de Al Andalus. Cierto que, con los millones de personas que la visitan al año, no siempre es fácil degustarla con el sosiego con que lo hicieran antaño sus dueños y señores, pero su refinamiento y su sensualidad siguen deslumbrando igual de inspiradores.
NUEVA YORK
Sus calles y avenidas, trazadas a tiralíneas sobre la isla de Manhattan, parecen haberse transitado ya antes por lo mucho que se asoman en las pantallas. Es la capital del mundo, un hormiguero donde se vive a un ritmo de vértigo y se imponen tendencias al resto del planeta. Museos, tiendas, galerías e iconos de una forma de vida que representa, como ningún otro símbolo, la Estatua de la Libertad, que se yergue en su bahía.
PARÍS
A la capital más visitada del planeta le sobran razones para encandilar: los mejores restaurantes, las tiendas más coquetas o rompedoras, su vivísimo ambiente multiétnico y una oferta cultural inabarcable, pero, sobre todo, un descomunal centro histórico deliciosamente conservado y cuajado de rincones románticos que, barrio a barrio, ha cimentado la convicción generalizada de que uno no puede irse de este mundo sin haberla callejeando antes a conciencia / © Rafael Delgado.
MARRAKECH
La llamada Ciudad Roja, con los laberintos de sus zocos, sus murallas almorávides, sus regateos y palmerales y, sobre todo, con la explosión de vida y de talento que rezuma cada noche la plaza de Djemaa El Fnaa, se convierte en la más exótica de cuantas escapadas pueden emprenderse a solo un par de horas de avión
MASAI MARA
La densidad de vida salvaje que atesora la reserva keniana por antonomasia, el Masai Mara, hace de este destino un plato fuerte para los amantes de la Naturaleza. Durante un safari fotográfico por ella casi se puede garantizar la posibilidad de avistar en un solo día a los famosos big five o cinco grandes: el elefante, el león, el búfalo, el rinoceronte y, con suerte, también al más sigiloso y esquivo de todos, el leopardo.
EL TAJ-MAHAL
La inspiradora belleza de este mausoleo de mármoles y cúpulas a orillas del río Yamuna, en la ciudad india de Agra, nació como el homenaje de un desconsolado emperador a su esposa fallecida poco después de haberle dado su decimocuarto hijo. Casi cinco siglos después de alzarse, el Taj Mahal sigue siendo un símbolo del amor que atrae a miles de visitantes cada día.
TEMPLOS DE ANGKOR
Acechados por la jungla, los templos de Angkor permanecieron durante siglos ocultos entre la espesura. Hoy, incluso excavados solo en parte, este legado de la civilización jemer es una de los yacimientos arqeuológicos más fabulosos del Sureste asiático, con nada menos que 400 kilómetros cuadrados por los que se esparcen los templos que entre los siglos IX y XV sus reyes de atribución divina erigieron a la medida de los dioses / © Patxi Uritz.
LA GRAN MURALLA
Es el símbolo más reconocible de China, del voluntarismo de sus habitantes y también de su aislamiento secular. En una sencilla excursión desde Pekín puede caminarse por lo alto de algunos de los tramos mejor conservados de esta mole infinita que serpentea por las montañas del Norte del país.
ESTAMBUL
Sultana donde las haya, Estambul no será la capital turca, pero sin duda es la gran joya de este país bellísimo y hospitalario, amén de la única ciudad del planeta aposentada sobre dos continentes. Sus bellezas se esparcen a una y a otra orillas del Bósforo y el Cuerno de Oro, y entre su horizonte, jalonado de alminares, brillan con luz propia Santa Sofía y sus mezquitas más elegantes de Sultanahmet, Süleymaniye, Nuruosmaniye, Eyüp…
MACHU PICCHU
La Ciudad Perdida de los incas se alza entre barrancos, a 130 kilómetros de Cuzco, en mitad de un paraje inaccesible de los Andes peruanos. La perfección de sus construcciones, su conservación y su escenario natural, encajonada como está en la cresta de un cerro sobre el valle del río Urubamba, hacen de este yacimiento uno de los tesoros arqueológicos más valiosos del mundo y, desde luego, uno de los más místicos / © Heinz Pleng.
CANALES DE VENECIA
Venecia es una ciudad de grandilocuencia teatral, un decorado fascinante de palacios, museos y piazzas a ras del agua que parece no tener fin. Construida sobre una laguna en el Norte del mar Adriático, en este escenario es fácil sorprenderse con la Venecia monumental, animada y dinámica que se extiende en torno al Gran canal y a la plaza de San Marcos, pero, sobre todo, con la Venecia íntima y escondida de sus pequeñas callejuelas, sus ‘campos’, iglesias y puentes, por donde pasa la vida de un lugar de soberana belleza que flora oníricamente sobre las brumas de sus pequeños canales.
CANAIMA Y EL SALTO DEL ÁNGEL
El Parque Nacional de Canaima suma muchos más alicientes, pero es mundialmente famoso, sobre todo, por atesorar en su descomunal superficie el salto del Ángel, la catarata más alta del mundo, con cerca de un kilómetro de caída libre que se derrama atronadora sobre esta porción de la selva venezolana sembrada de tepuyes.
LA PLAZA ROJA Y EL KREMLIN
El corazón de Moscú y, por qué no, de toda Rusia queda alojado en la enormidad de su famosa plaza Roja, el antiguo mercado de la ciudad, a cuyos lados se distinguen las cúpulas de la bellíscima catedral de San Basilio o la muralla de la ciudadela del Kremlin, testigo de excepción de la historia del país.
EL AGUA
Y para celebrar que este año el Día Mundial del Turismo está dedicado a la conservación del agua, una imagen de la siempre inspiradora Polinesia Francesa. Empapada de sus aguas cálidas y transparentes, el archipiélago de las Tuamotu regala la más sobrecogedora sensación de paraíso perdido desde su rosario de islas, diminutas, aisladísimas y lisas como un plato, formando un cinturón de coral en torno a las lagunas marinas más deslumbrantes / © Philippe Bacchet.
Fuente: Hola Viajes

Categorías: blog

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